Aparecida y los desafíos de la nueva cultura
“No cabe duda de que la revolución electrónica entraña la promesa de grandes y positivos avances con vistas al desarrollo mundial; pero existe también la posibilidad de que agrave efectivamente las desigualdades existentes al ensanchar la brecha de la información y las comunicaciones. ¿Cómo podemos asegurar que la revolución de la información y las comunicaciones, que tiene en Internet su primer motor, promueva la globalización del desarrollo y de la solidaridad del hombre…?” Juan Pablo II, 2002, XXXVI Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.
Vivimos un cambio de época
Los obispos católicos de Latinoamérica y del Caribe, afirmaron en la Conferencia de Aparecida que vivimos no solo una época de cambios, sino sobre todo un cambio de época. Este cambio de época sólo es comparado con otros grandes momentos que modificaron radicalmente la forma de vida y organización de los individuos y de la sociedad: El uso del fuego, el desarrollo del lenguaje, el descubrimiento de la rueda, la aparición de la imprenta, el invento de la máquina, la aparición de las grandes industrias, etc.
La época actual, emitió sus primeras señales de vida con el desarrollo acelerado de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, hace aproximadamente unas 3 décadas. Pero es en los últimos 20 años con la popularización de los ordenadores personales, el desarrollo de Internet, los chips electrónicos, la microbiología, que comienzan los cambios profundos irreversibles que caracterizan a esta nueva época de la humanidad.
Algunos científicos sociales la denominan Sociedad post-industrial, dado que aparece inmediatamente después de la revolución industrial. Otros la llaman Sociedad de la Información o Sociedad del Conocimiento, poniendo énfasis en el hecho que actualmente el nuevo símbolo de riqueza de las sociedades la constituye la producción, intercambio o apropiación de información. Dado que uno de los símbolos de la actual época son los bits y bytes, algunos estudiosos la catalogan como la Sociedad de la Tercera Revolución Cultural, denominación sustentada en el crecimiento exponencial que viene teniendo el uso de la computadora como nueva herramienta comunicacional y productora de información.
Pensar la historia de la humanidad en relación con los cambios en las tecnologías de comunicación nos permite ver hemos atravesado: quinientos milenios de oralidad (que nace con el hombre mismo), cinco milenios de escritura, cinco siglos de imprenta y unos veinte años de comunicación electrónica basada en la informática.Asistimos entonces a la agonía de una forma de vida y organización social y al nacimiento de nuevas formas de relaciones humanas, de cultura, de educación y de desarrollo.Alcance Global del cambio
La novedad de estos cambios, a diferencia de los ocurridos en otras épocas, nos advierten los obispos católicos reunidos en Aparecida (mayo 2007), es que tienen un alcance global que, con diferencias y matices, afectan al mundo entero. “Esta nueva escala mundial del fenómeno humano trae consecuencias en todos los ámbitos de la vida social, impactando la cultura, la economía, la política, las ciencias, la educación, el deporte, las artes y también, naturalmente, la religión”. (DCA 33).
El nivel más profundo del cambio de época es su dimensión cultural. Entre los aspectos positivos del cambio cultural aparece el valor fundamental de la persona, de su conciencia y experiencia, la búsqueda del sentido de la vida y la trascendencia. Pero junto con el énfasis en la responsabilidad individual en medio de sociedades que promueven el acceso a bienes, se niega paradójicamente el acceso de los mismos a las grandes mayorías, bienes que constituyen elementos básicos y esenciales para vivir como personas.
Los obispos en Aparecida resaltaron que lo que surge hoy con fuerza es una sobre valoración de la subjetividad individual. El individualismo exagerado debilita los vínculos comunitarios y propone una radical transformación del tiempo y del espacio… Se deja de lado la preocupación por el bien común para dar paso a la realización inmediata de los deseos de los individuos. La ciencia y la técnica puestas exclusivamente al servicio del mercado, con los únicos criterios de la eficacia, la rentabilidad y lo funcional, crean una nueva visión de la realidad, y un lenguaje, que se quiere imponer como una auténtica cultura. Se verifica, según el documento, una especie de nueva colonización cultural por la imposición de culturas artificiales, despreciando las culturas locales y tendiendo a imponer una cultura homogeneizada en todos los sectores. Esta cultura se caracteriza por la auto-referencia del individuo, que conduce a la indiferencia por el otro, a quien no necesita ni del que tampoco se siente responsable (DCA 44-46, 52-54).Por una parte, se va configurando una realidad global que hace posible nuevos modos de conocer, aprender y comunicarse, que nos coloca en contacto diario con la diversidad de nuestro mundo y crea posibilidades para una unión y solidaridad más estrechas a niveles regionales y a nivel mundial. Pero, por otra parte, se generan nuevas formas de empobrecimiento, exclusión e injusticia (DCA 523, 524).
Por lo tanto, se hace urgente conocer, analizar y valorar las características más importantes de los cambios culturales que la revolución tecnológica y los procesos de globalización han acelerado. Para poder proponer e impulsar acciones que nos permitan a los comunicadores y agentes pastorales en general, ser promotores de un cambio desde los valores humanos y cristianos.
