EPIFANIA. D. 08.01.2012.CICLO B. MT. 2,1-12. Epifanía significa manifestación. Hoy la luz del Señor Cristo aparecerá sobre ti y acudirán los pueblos a tu luz, vienen camellos de Madián, Efá y Sabá, trayendo incienso y oro proclamando las alabanzas del Señor (Is. 60,1-6). Mt 2,1-12, basándose en esta experiencia, nos presenta a estos tres reyes magos, probablemente astrólogos, porque en todas las culturas y religiones, siempre las estrellas les hablaron de Dios y del destino del ser humano. El evangelista nos presenta a Jesús como la luz de las naciones. Él es la salvación de todos los pueblos, como decía el papa León Magno: "Que todas las naciones, en la persona de los tres Magos, adoren al Autor del universo y que Dios sea conocido, no ya sólo en Judea, sino también en el mundo entero."
Le preguntan a Herodes: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Vimos aparecer su estrella y venimos a adorarle (v.2). El evangelista Mateo, nos da a conocer que Jesús es el heredero de las promesas de Israel y esperanza para todas las naciones. Es el Mesías rey, que se manifiesta en la fragilidad de un niño. Su presencia produce rechazo de parte de los suyos, Herodes y los sumos sacerdotes, acogida y aceptación para los alejados y extranjeros. Al encontrarlo se llenaron de alegría y postrándose le adoraron: abrieron sus tesoros y les ofrecieron sus regalos (v.11): oro como a su rey, incienso como a su Dios y mirra como hombre, para su pasión.
"La docilidad de los magos a esta estrella nos indica el modo de nuestra obediencia, para que, en la medida de nuestras posibilidades, seamos servidores de esa gracia que llama a todos los hombres a Cristo" (León Magno). Nosotros cristianos de hoy, tenemos que ofrecer el tesoro más grande Jesucristo que se inmola en la cruz, que sigue derramando su sangre en los mártires en Nigeria, América Latina, el Caribe, Asia, África, siendo testigos de la muerte y de la resurrección de Jesús. Es el mismo Jesús que alimenta nuestra fe como Palabra y Pan de vida, que nos invita a ser mensajeros de las buenas nuevas en el corazón de la familia. Es allí el lugar primero de manifestar la fe en Cristo, de acogerlo y crecer con Él, con toda la familia. Es dejar entrar a Cristo en el corazón de los pueblos y de las culturas. "Es anunciar la Palabra de Dios a todos los que padecen sufrimiento físico, psíquico o espiritual" (V.D. 106). La Epifanía o manifestación de Jesús a todas las naciones, tiene que motivarnos a vivir como hijos de la luz, construir el reino de Dios, el cual se hace visible por nuestra fe y por las obras buenas. Actuando y viviendo con ética en toda nuestra vida, seremos testigos de esa luz que es Cristo, quien nos dice: "Yo soy la luz del mundo, quien me siga no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (Jn 8,12). (Fr. Héctor Herrera, o.p.)
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