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A la espera de una nueva Navidad
Carta del Obispo y de las comisiones diocesanas que integran la Pastoral Social de la Diócesis de Reconquista
/ Viernes 12 de diciembre de 2008
  
 

A la espera de una nueva Navidad

Carta Pastoral, fruto de la reflexión realizada por la Pastoral social de la Diócesis de Reconquista y el Obispo diocesano, el Sábado 06 de diciembre de 2008.

1. Con el anuncio “Consuelen, consuelen a mi pueblo, dice su Dios” (Is 40,1), el profeta Isaías inicia su mensaje de esperanza. En medio de la devastación, la falta justicia y de paz, del pueblo exiliado, invita a sus oyentes levantar la voz y a proclamar con fuerza que ha terminado el tiempo de la servidumbre. El consuelo nace desde la Palabra de Dios, y la alegría se siembra en los corazones porque se vuelve a la tierra prometida, y hay un futuro.

También con este espíritu inspirado en la Palabra de Dios la Iglesia de Reconquista, en la persona de su Pastor y las comisiones diocesanas que conforman la Pastoral Social de la diócesis quieren acercarse a todo el pueblo de Dios, y compartir algunas reflexiones sobre temas de la realidad socio-política actual de nuestro Norte santafesino. “Muchos signos nos hacen pensar que está por nacer un país nuevo, aunque todavía no acaba de tomar forma” (Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad, 2).
Pero, junto a estos signos esperanzadores, desde hace ya unos meses, en distintos sectores de la sociedad emergen algunos síntomas alarmantes de conflictividad social que nos preocupan y cuestionan. Dichos síntomas, nos parecen que se irán agravando con el transcurso del tiempo, si los que tienen en sus manos la capacidad de resolverlos, los ignoran, los desestiman o no vislumbran una respuesta adecuada.

2. Como Iglesia diocesana, queremos llamar la atención sobre diferentes situaciones que están afectando a familias que forman parte de las comunidades del Norte Santafesino. Las necesidades de las comunidades son muchas y se han ido manifestando de diferentes formas. Sin entrar a juzgar los métodos usados para expresarse, señalamos a continuación algunas de situaciones que son ya de dominio público:
El cierre del ingenio azucarero de Las Toscas, que dejo sin trabajo a cientos de familias;
Los despidos y suspensiones de más de cuatro centenares de trabajadores de la curtiembre Arlei, también en Las Toscas;
La situación de desamparo por la suspensión del pago de sus asignaciones por parte de Anses, que han sufrido un número importante de personas, debido a la inescrupulosidad de algunos;
El conflicto no resuelto del sector agropecuario que lleva a cientos de pequeños y medianos productores a la postergación y el endeudamiento, sin que se pueda concretar un programa agropecuario y agroindustrial que integre en la vida del país, todo lo que está vinculado a nuestra tierra;
La prolongada sequía, ha sumido a las comunidades de la zona de la Cuña Boscosa y a los productores en una realidad angustiante, que desalienta y expone a las poblaciones a vivir situaciones de indignidad e impotencia;
La situación de tantos desempleados con sus familias, expulsados del sistema laboral, y resignados a la asistencia dependiente de un plan social o de la dádiva política;
La situación de inseguridad social que lleva a que se acreciente los niveles de enfrentamiento social, entre los sectores más pobres y el resto de la sociedad, el aumento de la delincuencia, el aumento del narcotráfico y consumo de drogas, con la consecuente judicialización de los consumidores, pero no de los que lucran con la venta y distribución de la droga, especialmente entre la población juvenil;
La crisis generada en nuestra región por la ausencia de la designación del Juez Federal, con la consecuencia de la acumulación de causas que no prosperan, con el consecuente aumento de la población carcelaria en una unidad, cuya estructura no soporta tales condiciones;
El aumento alarmante de suicidios en nuestras comunidades, sobre todo de personas jóvenes, revelan la angustia y la presión a la que se ven sometidas familias enteras, repercutiendo trágicamente en sus miembros más vulnerables.

3. Ante este contexto y a la espera de una nueva Navidad, pastores y fieles laicos, queremos ponernos de nuevo a la escucha de la Palabra profética:

Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor! Tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios! (...) Entonces se revelará la Gloria del Señor” (Is 40,3-5).
Preparar el camino, significa, preparar el futuro, la posibilidad de vida y de redención. En este sentido, la realidad presente antes descripta nos interpela a ser conscientes que tenemos una deuda recíproca. Como recuerda el documento Hacia un Bicentenario en Justicia y solidaridad: “la gran deuda de los argentinos es la deuda social y que esta deuda no admite postergación y debe convertirse en una prioridad fundamental del quehacer de todos los argentinos. La deuda social no sólo se trata de un problema económico sino que es primariamente un problema moral, ya que afecta la dignidad más esencial y requiere un mayor compromiso ciudadano” (nº. 5).

4. Sentimos que el Norte Santafesino, ha sido una porción de la provincia que se ha visto postergada y excluida desde hace muchas décadas, y por diversos motivos. Pero nos alegramos también que el crecimiento de la conciencia de la dignidad y de los derechos de sus ciudadanos haya logrado poco a poco que las comunidades vayan superando el caudillismo, y fortaleciéndose en redes de participación, organización y planificación solidaria.

Anhelamos que el camino del Bicentenario no sea solo una fecha en el calendario, sino una oportunidad provechosa para pensar y generar juntos un proyecto de país que incluya a todos, y especialmente a los postergados. Nuestra Patria necesita hoy de todos los ciudadanos para forjar su destino común. Se “requiere (como dice el doc. de Aparecida) que socorramos las necesidades urgentes y al mismo tiempo que colaboremos con otros organismos e instituciones para organizar estructuras más justas, que promuevan una auténtica convivencia humana” (Ap 384).

5. En estos 25 años de democracia, gracias al diálogo hemos vivido aprendizajes cívicos importantes. La experiencia histórica nos ha mostrado que la manera institucional es el camino para superar nuestras crisis y forjar un futuro de inclusión y solidaridad. Aspiramos que los que han asumido por voluntad popular la responsabilidad de regir el destino de nuestra zona, legisladores provinciales, diputados y senadores, concejales, intendentes, presidentes comunales, se sientan llamados a generar y acompañar juntos políticas públicas que promuevan el desarrollo integral de esta región.

6. La Iglesia diocesana, su Pastor, su Presbiterio y sus instituciones, queremos renovar nuestro compromiso de acompañar a todas las comunidades, familias y personas que se ven afectadas por la grave crisis que padecemos. La historia siempre realiza su juicio y el tiempo pondrá de manifiesto el compromiso, la responsabilidad a la función encomendada, o la indolencia ante las necesidades de los más pobres.
En medio de tanto sufrimiento y dolor queremos llevar a todos nuestra palabra de esperanza y de consuelo, cargada de la gracia del Dios de la vida, y quiera el Señor de nuestro testimonio personal y comunitario.

Que la Palabra de Dios nos fortalezca en la fe y la paciencia para acelerar los tiempos nuevos:
Queridos hermanos, no deben ignorar que delante del Señor, un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir lo que ha prometido...sino que tiene paciencia...porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan. (...) Ya que todas las cosas se desintegrarán... ¡qué santa y piadosa debe ser la conducta de ustedes, esperando y acelerando la venida del Día del Señor! (...) Nosotros esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia”. (...) Mientras tanto procuren vivir de tal manera que El los encuentre en paz, sin mancha y sin reproche” (2Pe 3,8-14).

María, Madre y Virgen, mujer creyente y comprometida con su tiempo nos ayuda a descubrir al Señor que viene a nosotros en cada hermano necesitado. Con la confianza que nos debemos, roguemos que la Luz de la Navidad nos encamine a vivir un estilo de vida solidario e inclusivo, animados en estas fiestas en las que nos sentimos más cercanos y más hermanos.

Reconquista, 12 de diciembre de 2008,
Fiesta de Ntra. Sra. de Guadalupe, Patrona de América Latina. Mons. Ramón Alfredo Dus
Obispo de Reconquista

Comisión Diocesana de Justicia y Paz, Comisión Diocesana de Cáritas, Comisión Pastoral Carcelaria, Comisión Pastoral Rural, Junta Diocesana de Laicos.

Enviado por Carlos Salame, periodista de Radio Amanecer de la ciudad de Reconquista.

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