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El regreso del Misal de Pío V, algo más que una cuestión de idioma
Por Mark Francis, c.s.v.
/ Sábado 8 de septiembre de 2007
La decisión del papa Benedicto XVI de autorizar el uso de la misa tridentina es un cambio sin precedente en la vida litúrgica de la Iglesia. Este cambio tiene consecuencias teológicas y pastorales inquietantes.
Esperado desde hace tiempo, el Motu proprio de Benedicto XVI que autoriza un uso más amplio de la edición de 1962 del Misal de Pío V - que recibe el nombre de Misa tridentina – ha sido, finalmente, publicado. Contiene elementos que seguramente van a dejar descontentos tanto a tradicionalistas como a progresistas.
No nos extraña que la gran muchedumbre de los católicos anónimos sufra al comprender la agitación provocada por esta iniciativa del Papa, porque sólo una pequeña minoría reclamaba ardientemente la autorización para utilizar el rito antiguo. Una cosa es segura, los católicos no se dirigirán a sus parroquias para exigir que los altares sean desplazados y adosados a la pared ni para que se aparte el dinero dedicado a la compra de nuevas casullas y manípulos barrocos, la compra de instrumentos para dar la paz o para la instalación de comulgatorios.
También es preciso decir que la publicación de la carta Summorum Pontificum del papa a los obispos es inquietante. Sentimos que, a pesar de la reacción negativa de muchos obispos a la publicación eventual de este Motu proprio, sobre todo en Francia, y a pesar de las numerosas declaraciones de Benedicto XVI a favor de la colegialidad, el Papa, según mi opinión, ha dado más peso a un pequeño grupo de consejeros (y posiblemente a su piedad personal) que a la opinión de los obispos que son los que están constantemente en contacto con la vida pastoral de la Iglesia.
Hasta el día de hoy, el Papa, que no tiene una formación de liturgista, se ha mostrado interesado y sensible a las cuestiones litúrgicas. Sin embargo, el Motu proprio parece traslucir un desconocimiento del papel de la liturgia en la vida de la Iglesia. Inesperadamente, el papa, que ha expresado a menudo su antipatía para con el relativismo y lo considera una plaga de la vida moderna y una amenaza misma para la integridad de la fe, ha cedido al relativismo que tantas veces ha denunciado.
Podemos preguntarnos legítimamente, teniendo en cuenta la historia de la liturgia, de la teología y del derecho canónico, y todos los aspectos prácticos de la pastoral, si este Motu propio toma en serio la liturgia o si la considera solamente como un menú más de la cafetería católica.
En buena lógica, para comenzar una buena discusión hace falta preguntarse, antes que nada, por qué, en la carta apostólica, se cualifica el rito tridentino como "rito romano extraordinario". Tal designación no tiene precedente en la historia litúrgica de la Iglesia y se funda sobre la presunción, eminentemente discutible, que la publicación de los libros litúrgicos mandados por el Concilio Vaticano II no abrogó el uso del rito tridentino.
Desde 1970, año de la promulgación del Misal de Pablo VI, hasta 1984, año del indulto por el cual la Congregación para el Culto divino le concedía a un obispo local la facultad para autorizar celebraciones según el antiguo rito, considerábamos que el Misal tridentino había sido revocado. En 1988, la carta apostólica Ecclesia Dei adflicta de Juan Pablo II "exhortó a los obispos a utilizar ampliamente y generosamente esta facultad" ya permitida por el indulto de 1984. Una vez más, subrayamos que el uso del antiguo rito era una concesión pastoral a las personas incapaces de adaptarse al nuevo rito, pero a condición expresa de que esta concesión no fuera interpretada como la desestimación del Concilio Vaticano II o de la validez de la re forma litúrgica. La utilización del antiguo rito jamás fue presentada en estos dos documentos como una "norma".
En el contexto, pues, de esta situación disciplinaria más bien ambigua, no es sin duda inútil reflexionar sobre la naturaleza de un "rito" dentro de la Iglesia. El rito romano es uno de los 23 ritos reconocidos en la Iglesia católica. La palabra "rito" no abarca solamente el Ordo de la misa y, por lo menos en nuestro modo tradicional de hablar, establece el modo por el que un grupo de cristianos expresa su fe en la vida y en las celebraciones del culto. Esto va bastante más allá que las cuestiones de lengua, de rúbricas o de directivas para las ceremonias, y esto comprende no sólo los diferentes modos de designar el tiempo litúrgico, el modo de atribución de los días a santos y a santas, el estilo particular de oración litúrgica utilizada en todos los ritos sacramentales, e incluso los gestos y los movimientos particulares utilizados en estas celebraciones litúrgicas.
La adopción de un nuevo calendario que modificó el año litúrgico y la importancia relativa de ciertas fiestas o conmemoraciones, la desaparición, en el ciclo santoral, de santos y santas de cuya existencia jamás hubo fundamento histórico, la revisión de la celebración de los funerales, la vuelta al catecumenado de adultos…, todo esto cambió la liturgia, y poco importan las declaraciones del Papa sobre la continuidad entre los antiguos y los nuevos ritos.
Una reseña histórica precedente demuestra que el "rito tridentino" fue revocado el año 1970. No se puede decir, por ejemplo, que después del siglo XVI hubo dos modos oficialmente reconocidos de celebrar el rito romano. Incluir los modos viejos y nuevos de un rito en la designación de éste, es intentar hacer un juego de manos que no soluciona el problema. Es verdad que, en el momento de la promulgación del Misal de Pío V, existían en ciertos lugares de Francia y han sido mantenidos ritos medievales. La ciudad de Lyon, por ejemplo, tenía un rito particular. Estos usos autorizados eran concesiones hechas, en ciertos territorios, a costumbres antiguas de algunos siglos. No podemos pretender, tampoco, que el rito romano deba gozar del mismo estatuto que uno de los ritos orientales. Los antiguos ritos de las Iglesias orientales son la expresión de la fe cristiana vivida durante siglos por una nación o por un grupo étnico dentro de un territorio geográfico limitado.
Parece también evidente que el papa Pablo VI tenía la intención de reemplazar el Misal precedente y quería restaurar la liturgia restableciendo ciertos ritos "según la antigua norma de los Padres" (Introducción general al Misal romano de 1970). Cuatro siglos antes, los artesanos del "Misal de Pío V" (éste data de 1570) no pudieron hacer otro tanto, porque no disponían de los recursos históricos necesarios. Eran incapaces de consultar los manuscritos anteriores al pontificado de Inocencio III, hacia 1216. El resultado es que el Misal del concilio de Trento es un híbrido de elementos medievales franco-germánicos que han sido añadidos a un núcleo romano que data de finales del siglo VI.
Por eso el nuevo Misal de Pablo VI está más cerca de "la antigua norma de los Padres" que el Misal de Pío V. El artículo 6 del Preámbulo de la Instrucción general del Misal de Pablo VI presupone que había algo incompleto en el antiguo Misal, porque afirma que "el antiguo Misal romano [Pío V] era perfeccionado con el nuevo [el de Pablo VI]".
El Misal de Pío V es un producto del siglo XVI y ha sido elaborado durante el período más revuelto de la Reforma. Lleva pues la señal de las relaciones difíciles de la Iglesia con un mundo que consideraba opuesto a su autoridad y a sus tradiciones. Lo vemos bien en la lista de las diferentes misas que era posible celebrar y que llevaban nombres que se remontaban a la Edad Media. Pensamos, por ejemplo, en la misa "Contra los paganos".
El aspecto más problemático de la Misa tridentina es el tratamiento concedido al judaísmo. Los judíos fueron descritos como "pérfidos" en el antiguo misal. Esta referencia ha sido retirada del Misal en 1962, es verdad, pero se mantuvieron las oraciones para su conversión, lo que es contrario a la Declaración del Vaticano II sobre la Iglesia y las religiones no cristianas (cfr. Nostra Aetate 4). Del mismo modo, cuando el Misal habla de cristianos de otras Iglesias, les designa como "herejes" y "cismáticos". Estas denominaciones no son, ciertamente, de naturaleza que favorezca el diálogo ecuménico. Y dado que el Leccionario que tiene este misal no contiene, prácticamente, ninguna lectura del Antiguo Testamento, la presentación litúrgica de la Palabra de Dios es verdaderamente deficiente. Es un problema que los Padres del Concilio quisieron remediar (cfr. Constitución sobre la Santa Liturgia, 51).
Debemos también subrayar la pobreza de la eclesiología del antiguo Misal. También en ella se presenta la imagen de la Iglesia de la Contra Reforma y concede muy poco sitio a los fieles bautizados. Se habla exclusivamente del papel de los ministros ordenados, y tanto la introducción como las rúbricas del Misal de Pío V no hacen mención de la asamblea de los fieles. Éstos deben pues contentarse con el papel de extras o de espectadores mudos.
Más allá de los problemas de eclesiología del rito tridentino, nos choca otra debilidad, es la pobreza de su pneumatología (la teología del Espíritu Santo). La fe que la Iglesia expresa en su liturgia es una fe en Dios trino. Rogamos al Padre, con el Hijo, en el Espíritu Santo. Desafío a encontrar, en el Misal de Pío V, un epiclesis (una invocación al Espíritu Santo sobre las ofrendas y los fieles), que las Iglesias como en Oriente que en Occidente consideran un elemento teológico importante para una Oración eucarística completa.
Todas las nuevas plegarias eucarísticas que se encuentran en el misal de Pablo VI contienen tal invocación al Espíritu Santo. La pobreza pneumatológica del acto central de la liturgia de la Iglesia (el canon romano es la sola plegaria eucarística del Misal de Pío V) es tal que las celebraciones de quienes utilizan solamente este misal están privadas de una gran riqueza.
Los problemas teológicos del rito tridentino son importantes y se deben al hecho de que dicho rito no es conforme con las enseñanzas del Vaticano II. Pero las dificultades pastorales que nacerán de la puesta en marcha de este Motu proprio peligran de ser aún mayores. La primera dificultad concierne a los sacerdotes. ¿Dónde se podrán encontrar sacerdotes competentes dispuestos a celebrar la misa y los otros sacramentos según el rito antiguo? Por otra parte, ¿se deberán ofrecer, en los grandes seminarios, cursos de latín y de liturgia para formar a los nuevos sacerdotes y hacerles capaces de celebrar la misa y los sacramentos según el rito antiguo al mismo tiempo que se les forma para celebrar según las exigencias del Vaticano II?
Concediendo, oficialmente, al rito medieval del Misal de Pío V un estatuto “extraordinario”, el Papa Benedicto XVI compromete la coherencia de la visión que la Iglesia tiene de sí misma y corre el riesgo de reducir la liturgia a una cuestión de gusto personal en lugar de convertirla en lo que ella debe ser: la expresión auténtica de la fe de los cristianos que viven en el siglo XXI. Admitiendo que el Papa Benedicto XVI cita a menudo el axioma venerable de los Padres de la Iglesia “lex orandi, lex credendi” (tal como oramos, así creemos), su Motu proprio ignora su sentido.
En una palabra, Summorum Pontificum debilita la unidad de la Iglesia porque ignora las orientaciones fundamentales del Concilio Vaticano II.
El P. Mark Francis, c.s.v., es el superior general de la Congregación de los Clérigos de San Viator. Enseña en el Instituto pontificio de liturgia de San Anselmo, en Roma, y en la Universidad Santa Clara, en California, EEUU
Traducido por Goio Eskibel, c.s.v.
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Mensajes del foro
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El regreso del Misal de Pío V, algo más que una cuestión de idioma
16 de septiembre de 2007
Si el Papa lo acepta así que problema ven ustedes. Recuerden que es uno de los mejores teólogos que tenemos y además es Pedro en la tierra. La razón no puede obtener respuestas para todo.
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El regreso del Misal de Pío V, algo más que una cuestión de idioma
La liturgía debe expresar, o ser el punto alto, de la “vida” del pueblo. Cada pueblo tiene su fomra de expresión y su lengua, no es posible uniformizar y determinar desde Roma como cada grupo debe expresar su vida. Hay que salir del pasado y responder a Dios hoy. Olvide-se el papa de estas cuestiones y cambios y tabaje, y trabaje, y trabaje, más y más, para que los pueblos pongan en práctica el evangeio de Jesus, es decir, el amor al prójimo, a quienes quiera que sea. INclusive el papa, ponga-se esta cuestión a él mismo y al grupo de Vaticano.
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El regreso del Misal de Pío V, algo más que una cuestión de idioma
22 de octubre de 2007, por Luis
Grandísimos y gravísimos errores de este "enseñante" en un colegio PONTIFICIO de liturgia :
1º.- El Papa es la máxima autoridad de la Iglesia . No sólo puede hacer lo que aquí se critica, sino que lo ha hecho (prueba de que podía) Revelarse a esta decisión indica una actitud cismática .
2º.- Es falso que no haya precedentes en el uso de otros ritos: el rito ambrosiano o el mozárabe, entre otros, han seguido usándose ininterrumpidamente a lo largo de los siglos, incluso tras el Concilio Vaticano II. Por otro lado sólo hay un rito romano, aunque haya dos formas de celebrarlo : según el misal de Juan XXIII o según el de Pablo VI.
3º.- El misal de S. Pío V jamás ha sido "abrogado" , porque entre otras cosas NO se puede ( hay excomunión para quien se atreva, aunque sea Papa ), ni lo hizo Juan XXIII, ni lo hizo Pablo VI.
4º.- Los católicos sí han empezado a solicitar en sus parroquias la celebración con el misal de Juan XXIII. Espérense al efecto dominó...
5º.- ¿De qué instrumentos para dar la paz habla? En la misa según el misal de Juan XXIII no existe tal cosa: ¡ni siquiera se da la paz besándose o dándose la manolos fieles! Tampoco hay que comprar todo lo que cita: la mayoría de las iglesias guardan las vestimentas o mobiliario tradicionales (¿o cree que una casulla bordada o un comulgatorio se tira a la basura?)
6º.- Dice este "liturgista" que el Motu Proprio del Papa se funda sobre la presunción -discutible según él- de que la publicación de los libros litúrgicos mandados por el Concilio Vaticano II no abrogó el uso del rito tridentino. ¡Vaya "liturgista"! Mejor si se dedica a ser panadero o taxista: ningún documento del Concilio Vaticano II abrogó el misal de S. Pío V . ¿A que no cita cuál? Claro: porque NO existe, y si es liturgista, lo sabe, y miente a propósito. Lo mismo que debería conocer la Bula de S. Pío V por la que dicho misal no puede ser abrogado ni siquiera por los siguientes Papas bajo pena de excomunión (y de hecho ningún Papa se ha atrevido a ello: Pablo VI aprobó un nuevo "ordo missae" sin abrogar el anterior , y de hecho no se impuso, y el anterior ha seguido usándose ininterrumpidamente en lugares como Inglaterra o China).
7º.- Pablo VI No tenía ninguna intención de reemplazar el Misal precedente ni de restaurar una supuesta liturgia de los primeros cristianos, pues el "arqueologismo" en esta materia está expresamente condenado por sus antecesores (lea las encíclicas de SS. Pío XII al respecto)
8º.- Este "liturgista" falta a la verdad callando a propósito que en el misal de Juan XXIII no se habla de "pérfidos" judíos , aunque anteriormente sí constara, aunque pérfido SIGNIFICA "INFIEL" ¡a ver si los judíos no son in-fieles! ( que no tienen FE [en Jesucristo] )
9º.- Cuando el Misal habla de cristianos de otras Iglesias, les designa como "herejes" y "cismáticos", dice. ¿Y es que no lo son? Debería leerse el último documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe: fuera de la Iglesia [católica] NO hay salvación ". El Concilio Vaticano II jamás ha dicho lo contrario . La doctrina de la Iglesia no ha cambiado en más de 2000 años, entre otras cosas porque Jesucristo lo dijo así (quien no lo crea, que se lea los Evangelios)
10º.- Dice: "Éstos deben pues contentarse con el papel de extras o de espectadores mudos" ¿Pero qué se ha creido, que la Misa es un espectáculo? La Santa Misa es un sacrificio propiciatorio ofrecido a la Santísima Trinidad: el sacrificio del Calvario renovado de forma incruenta .
11º.- Las Iglesias orientales (los ortodoxos herederos del cisma de Focio y Miguel Cerulario) consideran la epíclesis un elemento teológico, no ya importante, sino imprescindible para la Oración eucarística, porque niegan que la sóla fuerza de las palabras dichas sobre la Hostia por el sacerdote produzca la transubstanciación del pan y el vino en Cuerpo y Sangre de Jesucristo , y afirman que sólo la invocación al Espíritu Santo convierte las especies sagradas en Cuerpo y Sangre de Jesucristo. Si este liturgista niega la fórmula de consagración católica (en cualquiera de las dos formas del rito romano), debería ser destituido ipso facto por sostener una herejía .
12º.- Miente afirmando que dicho rito no es conforme con las enseñanzas del Vaticano II. Que cite qué enseñanzas no están conformes. No lo hará: no existen.
13º.- ¿Dónde se podrán encontrar sacerdotes competentes dispuestos a celebrar la misa y los otros sacramentos según el rito antiguo? pregunta este genio. Le pregunto yo: ¿dónde se encontraban antes de la reforma litúrgica de 1970? Pues en el mismo sitio. Que se enseñe en los seminarios, y formen sacerdotes en vez de "actores". A lo mejor así podemos asistir a misa cuando viajamos y seguirla en todo el mundo, no como en los últimos 40 años, y hasta se ganarán los fieles que salieron corriendo espantados tras la reforma litúrgica.
14º.- El axioma venerable de los Padres de la Iglesia “lex orandi, lex credendi” (tal como oramos, así creemos), su Motu proprio NO ignora su sentido: lo mismo si se vuelve a orar como se ha hecho siempre en la Iglesia, la gente sería menos ignorante litúrgicamente (ahora la gente es más ignorante que antes en este aspecto) y tendría que participar más con las rúbricas en latín (ahora los fieles se duermen oyendo misa en su lengua, en la que el sacerdote les echa un sermón, la mayor parte de las veces con reflexiones personales o que poco o nada tienen que ver con la misa en sí)
15º.- Sigue mintiendo y adoptando una actitud cismática: Summorum Pontificum NI debilita la unidad de la Iglesia (al contrario) NI ignora orientaciones INEXISTENTES contra el antiguo misal del Concilio Vaticano II .
Mark Francis , dedícate a otra cosa en vez de a "liturgista", y deja de provocar ESCÁNDALO entre los fieles católicos llamando a la desobediencia a Su Santidad el Papa Benedicto XVI (recuerde las palabras de Jesucristo sobre quien escandalice: mejor que se ate una piedra de molino al cuello y se tire al río)
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El regreso del Misal de Pío V, algo más que una cuestión de idioma
Este comentario respira fanatismo al cuadrado.
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El regreso del Misal de Pío V, algo más que una cuestión de idioma
Muy bien y muy oportuna su respuesta, pues tantas personas puede tomar lo que dice este individuo como la verdad, especialmente personas sin suficiente formacion que no son pocas. Gracias.
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El regreso del Misal de Pío V, algo más que una cuestión de idioma
23 de enero de 2009, por qidush
Creo que Vd ha sido muy claro en sus respuestas. El misal de San Pío V o de Juan XXIII, santificó a muchas almas; muchos santos celebraron y vivieron con intensidad esta misa. También había que recuperar más el sentido de lo sagrado y de la misma forma que muchos se permiten el lujo - o descaro - de suprimir o cambiar parte del ritual de al misa de Pablo VI - algo prohibido expresamente por la misma Iglesia - habria también que saber aceptar como riqueza y no como retroceso doctrinarl, teológico o litúrgico, el permitir celebrar con el ritual anteriro al Vatinaco II. Muchos liturgistas han permanecido en silencio escandaloso ante los abusos que después de 1970 se produjo sobre la celebración de la misa, en aras, según muchos, de acercar más el misterio al pueblo de Dios.
Gracias y un abrazo
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El regreso del Misal de Pío V, algo más que una cuestión de idioma
1ro de noviembre de 2009
Evidentemente no has evolucionado y perteneces al grupo de "retrogradas" y "cavernícolas". Si la iglesia no se acerca a su pueblo y pretende volver a darle la espalda como antaño y a celebrar la eucaristía que Jesús nos mandó en una lengua que nadie entiende, vamos por mal camino
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El regreso del Misal de Pío V, algo más que una cuestión de idioma
4 de mayo de 2008, por José
Sr. Mark Francis: lo que nos escandaliza a los católicos es que existan religiosos como usted, pagados de si mismos y desleales al Papa. Estamos con el Papa, y no con usted que no es NADIE en la Iglesia. No me voy a tomar la molestia de responder a sus manipulaciones. Debería darle vergüenza pretender corregir al Vicario de Cristo.
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El regreso del Misal de Pío V, algo más que una cuestión de idioma
Yo, sin ser "liturgista", sin haber conocido antes la misa tradicional por la edad que tengo, con el poco entendimiento que Dios me ha dado, participo mucho más y considero más perfecta, más acabada, la Misa tradicional que la que he "escuchado" desde chico. Desde luego, agradezco cada Domingo la posibilidad (que no imposición) que nos ha dado el papa Benedicto con este Motu proprio. Por supuesto, en las oraciones finales de la Misa.
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El regreso del Misal de Pío V, algo más que una cuestión de idioma
4 de mayo de 2008, por Telmo
Yo animo a todos a buscar en google "la cigueña de la torre", entrar ahi y ver lo que se dice de este infausto profesor, seguro que os va a encantar. Un saludo
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El regreso del Misal de Pío V, algo más que una cuestión de idioma
Gracias hermano sacerdote por ayudarnos a entender el porque de esta actitud tan conservadora de nuestro santo padre el Papa. Nos duele mucho que nuestro guía espiritual no tome en cuenta los sentimientos de la gente simple. Cristo hablaba siempre en un lenguaje que todos lo entendian. Sus discipulos hicieron lo mismo. No entendemos esta actitud de volver al Latín. JESUS NO HABLABA en LATIN. Cada pueblo debe rezar a DIOS PADRE en su propia lengua.
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El regreso del Misal de Pío V, algo más que una cuestión de idioma
En una palabra, Summorum Pontificum debilita la unidad de la Iglesia porque ignora las orientaciones fundamentales del Concilio Vaticano II.
Creo que ese comentario, pone en duda la INFABILIDAD papal, y es una falta de respeto. EL fuego del infierno a entrado a la Iglesia de Jesucristo….
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El regreso del Misal de Pío V, algo más que una cuestión de idioma
28 de septiembre de 2008, por Nicolás
Qué sentido tiene preguntarnos acerca de cuál de las dos formas es la correcta? Si bien el Concilio Vaticano II nunca pidió derogar el misal de Juan XXIII (última edición típica del Misal Tridentino), en la aplicación, movidos por no sé qué intereses, muchos se creyeron con el derecho de hacer olvidar una tradición venerable de 16 siglos, como si la madre dejara de ser tal, sólo porque piensa ya diferente a nosotros y porque viste con vestigos largos y no con minifaldas como hoy. Me encanta la misa del Vaticano II, pero no puedo dejar de reconocer que muchos daños ha traído la falsa interpretación de muchos elementos... hemos llegado a creer que los protagonistas somos nosotros y no Dios. La liturgia siempre ha sido en la Iglesia, ante todo, un acto de adoración a la Trinidad, la actualización del sacrificio de la cruz. Es triste ver cómo ahora, existen hasta comités para la preparación de la misa dominical: montan obras de teatro, títeres, etc. Me parece deplorable que nadie aquí haya hablado de la importancia que ha tenido siempre en la tradición apostólica y postapostólica, la oración hacia el Oriente y la incidencia en la forma como el sacerdote en el rito tridentino celebraba... Que conste que no estoy en contra de la liturgia reformada, sino de la errónea interpretación de la misma: a ver... si ha sido de provecho, por qué los fieles ya no se arrodillan en la consagración? por qué ya no comulgan en la boca y de rodillas? Nos avergüenza arrodillarnos ante Dios? la expresión corporal de nuestra sumisión es algo "pasado de moda?". Haríamos muy mal si nos cerramos a la liturgia del Vaticano II, pero hacemos también muy,pero muy mal cuando nos vamos en contra de nuestra historia litúrgica. Qué de malo ha hecho el Papa (quien legítimamente podía hacerlo [y no de modo infalible, pues es sólo infalibre en cuestiones de fe y moral, no en liturgia] al pedir que no descalifiquemos esta forma litúrgica que alimentó la vida espiritual de tantos santos durante todos estos siglos?
Lo mejor es dejar a un lado el espíritu rebelde y darnos cuenta que lo asno es mirar hacia ambos lados con naturalidad, intentando sacar lo mejor de cada una de ellas: la abundante riqueza que brota de ambas formas celebrativas.
Muchos datos poco precisos hay en el artículo principal de este blog... muchos! Que lo que ha hecho el Papa con la Summorum Pontificum es algo sin precedentes? Loque no tenía precedente es que los que se encargaron de llevar a cabo la reforma o quienes tenían en sus manos aplicarla, en su momento y abusando de su cargo prohibieran el acceso libre al rito anterior. Nunca se ha hecho en la Iglesia: el Misal de Pío V prohibió la liturgia que no alcanzaran los 200 años y dejó a libertad de los pastores aún en aquellos sitios con liturgias de dos o más siglos, acceder a la propuesta por este mismo Papa. Y nosotros intentamos extinguir una forma litúrgica de 16 siglos como si nada fuera?
Un signo de ignorancia tenaz es el comentario sobre el latín: es verdad que Jesucristo no habló en latín, y en Roma tuvieron en el siglo IV que dejar de celebarr en griego para empezar a celebrar en latín, pero las circunstancias eran diferentes. Además una persona entendida o que medianamente conozca el tema, sabe las dificultades tan grandes que hay en el momento de traducir del latín o del griego al español. Cuántas herejías llegamos hasta a rezar, sin darnos cuenta y todo porque nuestro hermoso idioma español no es tan preciso como el latín (que estos enemigos del latín litúrgico me diga cómo podría solucionar la "pequeña" herejía que rezamos en las vísperas de los miércoles de la primera semana del salterio, en el cántico de Col 1, 12-20: "todo fue creado por Él y para ÉL", a ver qué otra proposición tenemos para reemplazar ese "POR", porque hasta donde tengo entendido Jesucristo no es el Creador... en la Tradición de la Iglesia, el Creador ha sido siempre Dios Padre. Si queremos celeberar una sola fe, el único camino es tener un mismo idioma que defina el dogma. Además, la necesidad de una lengua común la sentimos cuando salimos a otro país, especialmente en Europa, cuando tenemos que acudir a misa a templos en lso que se habloa alemán, o francés, etc. Cómo responder? cómo cantar? Si hasta las oraciones como el Padre nuestro, el acto penitencial, se dice en cada lengua?
Me parece gracioso cuando la persona que ha hecho el artículo principal habla de comprar ornamentos y manípulos nuevos para el rito tridentino... ignora que puede celebrarse la misa del Vaticano II con los ornamentos preconciliares y que puede celebrar la misa tridentina con los ornamentos modernos? En qué documento se dice que quedaban abrogados los ornamentos preconciliares? se suprimió el manípulo, pero las casullas son las casullas!
Hermanos: debemos luchar por ser UNO. Uno entre nosotros y UNO con nuestra historia. Oriente en ello nos da ejemplo. Oriente no se ha servido de pretextos absurdos para adaptar la liturgia a sus apetencias; es más, a la misa le llaman la Divina Liturgia. Son respetuosísimos del legado e sus antepasados, pero aquí el problema, es que como somos tan modernistas, como queremos una liturgia a nuestro tamano, a nuestro modo. Léanse el pasaje del Becerro de oro y verifiquen dónde estuvo el pecado del pueblo: ¿en haber hecho un becerro? No! En haberse cansado del silencio de Dios, del modo de proceder de Dios que no entendían y decidieron hacerse un dios a su modo, cuando lo necesitan, como lo necesitaban. Ellos en el fondo querían representar a aquél Dios que les había sacado de Egipto. Pero aquí no somos nosotros los que llevamos la batuta, sino Él.
No menospreciemos ninguna de las dos formas celebrativas, válidamente promulgadas: alimentemos nuestra vida espiritual de lo que ambas nos ofrecen. Y si tú, hermano, no estás de acuerdo con la forma extraordinaria, pues sencillo: no vayas, pero siembres incomodidad en los débiles, en los que no tienen capacidad para juzgar responsablemente este asunto y no seas incómodo para aquél que gusta con lo que este legado litúrgico de 16 siglos le puede ofrecer.
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El regreso del Misal de Pío V, algo más que una cuestión de idioma
El P. Mark Francis, c.s.v., declara: «Desafío a encontrar, en el Misal de Pío V, un epiclesis (una invocación al Espíritu Santo sobre las ofrendas y los fieles)». Aquí lo tiene:
«Veni, sanctificátor, omnípotens aetérne Deus: et bénedic hoc sacrifícium, tuo sancto nómini praeparátum. - Ven, santificador omnipotente, eterno Dios, y bendice este sacrificio preparado a tu santo nombre».
Desafío al P. Mark Francis, c.s.v., o a Goio Eskibel, c.s.v., o a quien sea, a que lo niegue.
«1790 La persona humana debe obedecer siempre el juicio cierto de su conciencia. Si obrase deliberadamente contra este último, se condenaría a sí mismo. Pero sucede que la conciencia moral puede estar afectada por la ignorancia y puede formar juicios erróneos sobre actos proyectados o ya cometidos. 1791 Esta ignorancia puede con frecuencia ser imputada a la responsabilidad personal. Así sucede ‘cuando el hombre no se preocupa de buscar la verdad y el bien y, poco a poco, por el hábito del pecado, la conciencia se queda casi ciega’ (GS 16). En estos casos, la persona es culpable del mal que comete » ( Catecismo de la Iglesia Católica ).
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